Por lo que es y no es
18 de mayo, 2026
A horas de cumplir 29 años.
¿Qué hay que celebrar?
En primer lugar, la vida. Aunque mi cabeza imagine escenarios ideales con los que comparo mi realidad, la realidad sigue siendo la realidad. Y quizá la primera forma de honrarla sea aceptarla como es, para después decidir qué hacer con ella. Hay que celebrar lo que existe, lo que es y también lo que no es.
El presente es todo lo que realmente tengo. A veces parece poco; otras, lo contiene todo. Hoy elijo agradecer por él.
¿Y qué tengo?
Tengo una historia: la base de mis virtudes y también de mis vicios. Lo que explica, sin justificar, quién soy. Mi luz y mis sombras.
Tengo discernimiento para intentar distinguir entre lo bueno y lo malo, dicotomía presente tanto en mí como en el mundo. Un criterio que todavía sigue formándose, pero que cada año intento ejercer con mayor honestidad y congruencia.
Tengo talentos y oportunidades para desarrollarlos. Y, junto con ellos, la capacidad física y mental para seguir aprendiendo, incluso cuando el camino exige más de lo que esperaba.
Tengo la confianza de personas más sabias que yo, personas que ven en mí algo digno de cultivar. Esa confianza no solo se agradece; también me compromete.
Hay mucho que celebrar en 29 años de vida. No porque todo haya salido como imaginaba, sino porque todavía hay espacio para crecer, disfrutar, equivocarme y corregir.
Hoy, además, recibí una sorpresa hermosa.
Mi equipo organizó una celebración y me regalaron una mini batería de madera junto con un par de baquetas.
No hicieron un detalle por defecto. Eligieron algo que representa una parte importante de quién soy. Pensaron en mí, en lo que disfruto y en aquello que me identifica.
Qué extraordinario puede ser sentirse visto. El arte, el diseño, la música y el liderazgo forman parte de mi vida. Descubrir que otras personas también lo reconocen fue, quizá, el regalo más valioso.
«¡Gracias!» Qué bueno que existe esa expresión cuando las palabras no alcanzan para describir la plenitud del alma, la alegría del corazón y las lágrimas en los ojos.
Algo bueno debo estar haciendo. Espero seguir haciéndolo, por mi bien y por el de quienes me rodean.
Dios ¿Estás ahí?… Ya no importa; solo quería decir: gracias.
Por lo que es y no es.
